
Javier Duarte de Ochoa
La tarde del lunes 26 de julio, el Tribunal Estatal Electoral declaró Gobernador Electo de Veracruz al Doctor Javier Duarte de Ochoa. De paso, decretó que las impugnaciones presentadas en su contra carecen de validez.
El ex secretario de Finanzas y diputado con licencia por el distrito de Córdoba ese mismo día por la noche concedió una larga entrevista a Rogerio Pano, de Telever, en compañía de su esposa Karime Macías de Duarte.
En el curso de la charla mediática, Duarte de Ochoa habló de lo que se propone cuando sea mandatario estatal, de sus relaciones familiares, de los puntos que enmarcan su plan de trabajo en el Palacio de Gobierno a partir del 1 de diciembre.
Todo se desarrolló entre Jalapa y el puerto jarocho en un ambiente de respeto a la ley, de gratitud a los ciudadanos y de cuanto se pretende realizar desde la titularidad del Poder Ejecutivo los próximos seis años.
Singular personaje es Andrés Manuel López Obrador. El domingo 25 de julio, adelantándose a todos los tiempos de la política clásica, llenó el Zócalo de la Capital. Se puede estar de acuerdo con él o no, pero cómo desestimar que se trata de un luchador social auténtico que arenga a las multitudes que lo oyen o lo siguen y creen, por cierto, en su calidad de opositor al poder tradicional. Bien a bien no se entiende qué quiere y qué tipo de gobierno encabezaría en caso de ganar una elección. Mas bien o mal, el tabasqueño cuenta a su favor con la leyenda que lo envuelve: es un hombre honrado y es enemigo de los convencionalismos. La primera vez que jugó en busca del mando supremo del país, tuvo algunas humoradas: de ser Presidente, como Benito Juárez viviría en el Palacio Nacional. Aceptó que lo invistieran sus seguidores “Presidente legítimo” No se le conocen abusos cuando fue jefe de Gobierno del DF. No parece interesarse en el dinero y su vida personal es austera. Y algo más: a las muchedumbres agita y cimbra, y a los intelectuales de izquierda los atrae, los seduce, obtiene convertirlos en sus seguidores. Extraño hombre AMLO, como ya en esta sección se ha dicho de él. Extraño porque a las masas populares les ha prometido redimirlas en un país como el nuestro de tantos políticos y líderes bribones.
López Obrador, así las cosas, ha iniciado su campaña. Por lo pronto sólo un partido, el PT, lo postula; mas ni falta que le hace. Pronto estarán otras agrupaciones a su lado. Lo que destaca es que esta personalidad popular ha iniciado, con el Zócalo pletórico, el arranque de su cruzada. Los medios de difusión darán cuenta de a dónde va, qué dice, qué ofrece ahora, porque lector, los mexicanos viven en el desamparo del idioma de sus políticos acogidos, sólo, al título del libro de versos de Benedetti: el olvido está lleno de memoria.
En política es socorrido el empleo indiscriminado de distractores de muy diversa calidad. Quizás por ello resulta cansado o aburrido que, nuevamente, se vuelva a hablar de “reforma política” en el Congreso. Se trata de un tema que a menudo se sacan los políticos de la manga para dar cuenta que se trabaja a favor de la modernidad de México. Se habla del asunto, sobre todo, cuando se acumulan los pendientes tanto en Los Pinos como en las cámaras legislativas.
La última gran reforma se cristalizó en tiempos del Presidente Ernesto Zedillo en 1996. De ahí para acá no ha habido ningún añadido que valga mucho la pena. Lo del 96 permitió con holgura que en 1997 Cuauhtémoc Cárdenas fuera elegido jefe de Gobierno del DF y que en 2000 llegara a la Presidencia de la República Vicente Fox.
La de 1996 fue un cambio a nivel nacional por los derivantes que tuvo, y la reforma aprobada unánimemente por todas las tendencias partidistas.

Manlio Fabio Beltrones
Ahora, el Presidente Felipe Calderón ha remitido al cuerpo de legisladores una iniciativa de reforma porque, supone, es hora de transformar la vida democrática. Sucede sin embargo que el PRI, al recibir el proyecto presidencial, de inmediato respondió que el Revolucionario Institucional posee con anterioridad otro proyecto. Esto es, que Calderón llegó tarde por la sencilla razón de que antes que él ya había en el Congreso ideas que se corresponden con la época democrática que se vive de permanente transformación en el campo de la política.
Lo último que se sabe es que el coordinador senatorial del PRI Manlio Fabio Beltrones sostiene a la fecha frecuentes reuniones con sus colegas Gustavo Madero y Carlos Navarrete, del PAN y PRD “en las oficinas de Donceles, justo donde en 1996 se celebraron las pláticas más importantes que condujeron, como se recuerda, a la reforma que permitió que desapareciera la figura de jefatura de Departamento en el Distrito Federal y, por tanto, que el jefe de Gobierno de la Capital se eligiera por la vía del voto, como aconteció. Todo esto ocurre luego de que se hiciera pública la resolución del Instituto Federal Electoral en contra del Presidente “por violar la legislación electoral”
Habrá que informar que en las pláticas para introducir avances democráticos participan no únicamente los 3 senadores aludidos. No. Imposible que así fuera. A las conversaciones, según se ha dado a conocer, asisten otros congresistas con responsabilidades camerales que llevan propuestas, estudios, etc. Ojalá por lo mismo que en el legislativo exista el interés de avanzar, pues sería lastimoso y por lo mismo deprimente que cuanto pasa, bajo la responsabilidad de Beltrones, Madero y Navarrete, no fuera un evento seriado con el interés de distraer la atención pública sino, todo lo contrario, un trabajo colegiado para enriquecer la incipiente y blandengue democracia mexicana.












