
Jorge Saldaña
Desde los años juveniles, en los 50, cuando fue alumno de la Preparatoria de Jalapa, de la calle de Juárez, Jorge Saldaña ofrecía testimonios evidentes de una muy clara inclinación hacia los temas humanísticos. Hacía versos, leía los clásicos, bajo la guía protectora entre otros del notable y siempre recordado maestro Librado Basilio al tiempo que ejercía tarea de reportero en DIARIO DE XALAPA. Incursionó en aquel tiempo como participante en certámenes estatales y nacionales de oratoria. Había en él, hasta donde recuerdo, preocupación por escribir, por la música, y conocer a plenitud el mundo que habitaba.
Sus impulsos hacia las letras le merecieron apoyo y merced a ello obtuvo una beca para estudiar periodismo y otras disciplinas en España y Francia. Inquieto, siempre ávido de profundizar en el campo del conocimiento, amasó desde muy temprano una sólida cultura entre pecho y espalda que bastante le serviría para, a su regreso a México años después, crear en lo que hoy es Televisa un programa denominado Anatomías, en el cual dominaban la crítica, el análisis y la investigación social. Un programa único en su estilo que posteriormente abriría brecha.
Me queda muy claro que Jorge Saldaña adquirió, desde muy temprano, una visión sólida del planeta en el que vivía, de los problemas que atoraban y atoran, aún ahora, el desarrollo en todos sentidos de México de cara a la realidad internacional. Supo desde distintas perspectivas cuáles eran los problemas del país frente al descomunal poderío del vecino del Norte, el mismo que ahora construye un gigantesco muro fronterizo amparado en el pretexto de impedir la entrada ilegal de mexicanos a la potencia más rica y avasallante que la historia recuerda en todas las edades del tiempo.
De Televisa pasó al Canal 13 aquel joven nacido en Banderilla, forjado culturalmente en Europa, dueño ya para entonces de un nombre muy especial en el terreno mediático. En lo que hoy es TV Azteca, Saldaña fue creador de un programa único en su género; único también por la batalla para contener la música extranjera, en especial la estadounidense, y rescatar los valores artísticos nuestros “olvidados” adrede por la tv fenicia. Así nació “Nostalgia”. Millones de personas lo escucharon y vivieron uno de los mejores momentos de la televisión nacional.
Jorge Saldaña promovió programas consagrados a fomentar la música de México y convalidar la grandeza de nuestro arte dando a conocer canciones hermosas, como las rescatadas por la desaparecida Amparito Ochoa. Una posición, la de nuestro paisano, nacionalista, no nacionalera. Millones de teleescuchas a lo largo de muchos años lo hemos disfrutado, y lo mejor, lo seguimos saboreando ahora en el Canal 4 de Radio Televisión de Veracruz.
Saldaña sigue en la misma trinchera a favor de la cultura. La siempre interesante “Sopa de Letras” del Canal l3 ahora se realiza y trasmite con gran calidad desde Jalapa y llega a muchos puntos del país merced a la magia del satélite.
Jorge ha sido y es crítico no sólo en la tv; lo es asimismo desde el radio en secciones interesantes en los que se abordan con toda amplitud temas humanos, de arte y de política de México.
A veces he creído, sinceramente, que el tenor de los asuntos tratados en sus programas tornan juvenil, mantienen en la plenitud a Saldaña. Entrevista los sábados por la tarde y noche a invitados de diversa posición social; canta, discute, lleva a su redil a artistas consagrados unos y no necesariamente conocidos otros, pero todos de buena factura musical. Es el mismo conductor que se proyecta prudentemente en la crítica, el buen humor y el respeto a las tradiciones del país. Ha escrito, también, libros y folletos en los cuales transita, como siempre, el aprecio hasta el tuétano por México y lo mexicano, y el desprecio a los farsantes de medios de comunicación que a menudo le sirven al vedor o radioescuha gato por liebre.
Jorge Saldaña ha incursionado también en la política, simpatizante de las posiciones democráticas. Sus juicios, sus opiniones que suele hacer en sus programas de la radio ofrecen sin duda alguna el rostro de un hombre que ya avanzado en años sigue librando batallas, con vigor, a favor de las mejores causas de la política en México. Personaje polifacético, es ejemplo de persistencia en las distintas trincheras de la función social. (ffc)













