Club Verde
José Luis Escalante Cordero

Celia Montalván en la cinta Club Verde
Rolando Aguilar Rickerson nació en San Miguel Allende, Guanajuato el 11 de octubre de 1903. Murió en la ciudad de México el 4 de diciembre de 1984. Cursó los estudios de bachillerato en la American School de México, en el Distrito Federal, y luego llevó cuatro años de estudios sobre mineralogía, geología y análisis químico inorgánico, en el Instituto Geológico Nacional. Posteriormente viajó a los Estados Unidos para continuar sus estudios en la Universidad de Stamford en Palo Alto, California; al poco tiempo suspendió sus estudios por razones económicas.
Después de dejar Stamford fue a Hollywood, en donde vivió la bohemia en su mejor época y poco tiempo después regresó a México, pero ya inoculado por el “virus” del cine.
En 1936 dirigió su primera película, Madres del mundo, para la que él mismo escribió el guión. Durante ese año dirigió Esos hombres, cuya adaptación escribió en colaboración con Catalina D’Erzell. En 1937 realizó Noches de gloria, que protagonizaron Esperanza Iris y Alfredo Del Diestro. Ese mismo año dirigió un documental titulado Amanece en el Erial, largometraje producido por la Secretaría de Educación Pública (SEP), cuyo tema versó sobre los problemas de los habitantes del Valle del Mezquital. En 1938, basándose en un guión escrito por Alejandro Galindo, dirigió la comedia Los millones de Chaflán, con las actuaciones de Carlos López Chaflán y Emma Roldán.
En el transcurso de los años cuarenta y cincuenta, dirigió películas con cierta regularidad, entre las que se encuentran cintas como Club Verde (1944), Una aventura en la noche y otras hasta que en 1958 realizó la que sería su última película, Mi mujer necesita marido, basada en un argumento de Sergio Vadanovic, adaptado por el propio Aguilar Rickerson en colaboración con Alfredo Varela, hijo.
Además de sus trabajos como director, argumentista y guionista, Rolado Aguilar también realizó trabajos de edición.
En 1979 desempeñó el cargo de Oficial Mayor de la Sección de Directores del STPC ( Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica) fue gerente de la Sociedad Mexicana de Directores-Realizadores de Cine, Radio y Televisión, S.A de I.P.
En 1944 Rolando Aguilar realiza la cinta Club Verde (El recuerdo de un vals) inspirado en un argumento de Raúl Martínez Lacarra, llevando como actores principales a Emilio Tuero, Emilia Guiú y Celia Montalván. Según este melodrama, la Revolución mexicana no fue asunto de huarachudos y calzonudos, sino una versión catrina del maestro sonorense que llega a presidenciable. Así Arturo Montiel (Emilio Tuero), viejo revolucionario que va a ser condecorado, cuenta su vida a unos amigos. Flashback. Arturo, joven maestro de escuela en su natal Hermosillo, escribe artículos favorables al Partido Liberal y es novio en secreto de Graciela (Emilia Guiú) hija del reaccionario Juan Manuel Monterrubio (Ángel T. Sala), quien pretende casar a la joven con el rico René Bustillos. Monterrubio entrega al gobernador una lista de los miembros del Club Verde, grupo clandestino que encabeza Arturo. Prevenido por Graciela, Arturo se salva, pero sus compañeros son presos o muertos. Arturo huye de la capital, donde su amasiato con la vedette Gloria Desniés (Celia Montalván) lo hace aparecer un gigoló. Arturo rompe con Gloria al decir a él su amigo Guillermo (Víctor Velázquez) que ella lo traiciona con el viejo y rico Rafael Escudero (Humberto Rodríguez). Éste se mata al dispararse su pistola en un forcejeo con Arturo. Estalla la revolución. Arturo, capitán carrancista, encuentra a su amigo Arriola (Salvador Quiroz), subteniente en el mismo ejército. Al llegar con la tropa a Hermosillo, Arturo se entera de la fuga a los Estados Unidos de Monterrubio, Graciela y su esposo, con la hijita de éstos. Años después, Arturo, ya viejo con un puesto en el gobierno, encuentra a la hija de Graciela, que es igual a la madre ya fallecida. Arturo quiere casarse con la joven, pero Gloria lo chantajea con el recuerdo de la muerte de Escudero. Arturo aclara la verdad del caso y, renunciando a Graciela hija, apadrina su boda con el joven maestro de escuela Carlos que resulta hijo de un viejo amigo suyo.
COMENTARIO—Así, Emilio Tuero sigue los pasos de Obregón y Calles, pero con ritmo de vals. Su revolución se inicia cuando, acompañado con Pepe Arriola (Fernando Soto Mantequilla) y otros músicos, interpreta frente a la casa de su amada el vals “Club Verde”, prohibido por el gobierno reaccionario, y termina, muchos años después, cuando va a recibir honores propiciatorios y luce sus elegantes canas en un gabinete ministerial. En esa revolución, que transcurre al ritmo adormilado impuesto por el director Rolando Aguilar, el prócer sólo ha perdido dos ediciones de Emilia Guiú, y no ha sabido de otras violencias que no sean los mostrados por unos stock shots documentales incluidos en la cinta. Si así fue la revolución, se entiende que los revolucionarios tuvieron por himno un vals melodioso, romántico e inocuo.
Lo único notable de la película es la actuación (bastante deslucida, por cierto) en ella de la célebre vedette del teatro frívolo Celia Montalván, que sólo hizo ese papel para el cine sonoro de su país (para el mudo, actuó en El milagro de la Guadalupana (1925) de William P.S.Earle). Diríase que nadie en México apreció el excelente desempeño de Celia Montalván en su papel de la ardiente y complicada Josefa, ocho años antes, en la película Toni (1934), La bella película del gran realizador francés Jean Renoir.





