EL RAPTO
José Luis Escalante Cordero.

María Félix y Jorge Negrete en una escena de la película El rapto
Emilio Indio Fernández dirige en 1953 la cinta El rapto, basada en un argumento de él mismo, adaptado al cine por Íñigo de Martino y Mauricio Magdaleno. Llevando como intérpretes principales a Jorge Negrete y María Félix. La historia se desarrolla en la ausencia del ranchero Ricardo Alfaro, las autoridades del pueblo de Santiago de Alfaro – el presidente municipal Constancio, el tesorero y empleado de correos Cándido, el secretario Prudencio y el juez Cástulo – han dejado que su casa pase a manos de una noticia aparecida en los periódicos que daba a Ricardo por muerto. Ricardo trata de instalarse en su casa, por lo que él y Aurora inician un duelo de golpes e insultos. Al fin, Ricardo es sometido a juicio y Aurora lo acusa de haberla violado. Las autoridades deciden que Aurora y Ricardo deben casarse para no devolverle a ella los doce mil pesos que les dio por la casa del ranchero. Ya casados, Aurora y Ricardo siguen peleándose y ella se encierra en su cuarto para no dormir con él, Ricardo va a ahogar sus penas a la cantina: como Cástulo, arrepentido, le aconseja domar a su mujer, el ranchero lleva serenata a Aurora (sin que ella se lo agradezca) y trabaja duramente la tierra. Siguiendo los consejos de Cástulo, que recuerda cómo domó a su difunta mujer, Ricardo saca de la casa a Aurora después de llevarle mañanitas e intentar en vano besarla. Aurora exige a las autoridades el divorcio y la devolución de su dinero. Ricardo, para pagarle a Aurora lo que le debe, le da su tractor y le enseña cómo manejarlo. Resuelto a irse, Ricardo se emborracha, habla a los cuatro funcionarios del pueblo y les exhibe frente a sus respectivas mujeres. Se arma un gran lío; Ricardo hace callar a todos, declarándose sobrio, y se despide de Aurora, pero ella, ya enamorada de él, lo sigue.
COMENTARIO.- La relación extra cinematográfica entre los entonces casados María Félix y Jorge Negrete y la mortal enfermedad del actor (El rapto sería su última película) dieron por la época su mayor interés a esta comedia ranchera. El Indio Fernández se concretó a repetir las situaciones de su película Enamorada ( Otra vez tocó a María Félix hacerla de “ Fierecilla domada”), y dejó que la actriz se vistiera al estilo de ballet folclórico para dar rienda suelta a sus alardes de temperamento ( con los consiguientes chapuzones, risotadas, slapstick y frases como “¡ tenga su casa !” o “ su casa … ¡ naranjas!” y repitió sin mayor preocupación por motivarlas su situaciones favoritas ( borrachera dolorosa en cantina con fondo de guitarra melancólica de Antonio Bribiesca, gallos cantando o peleando, duro trabajo de la tierra, alardes varoniles del macho descendiente de hacendados desposeídos por la Reforma Agraria, imágenes bucólicas, magueyes, vacas ordeñadas, mujeres lavando ropa, haciendo tortillas o llevando cántaros en la cabeza, monólogos del héroe con su perro Amigo, comparaciones de la heroína con “ una potranca”, etcétera). El Indio Fernández, pues, puso todo su arte – entendiendo como tal sus tics más característicos—al servicio de la pareja homenajeada, Y en homenaje a sí mismo, incluye en la película en la cinta un curioso número musical: una pareja baila un jarabe tapatío, ceremonioso, lánguido, larguísimo, muy desangelado y – es de temerse– auténtico.





