Conclusiones de la primera temporada 2012

Lanfranco Marcelletti
Todo indica que la dinámica que es propia de Lanfranco Marcelletti, músico de origen brasileño recientemente designado director titular en la Orquesta Sinfónica de Xalapa, ha caído en terreno fértil. Su presencia parece la sacudida motivacional que el conjunto necesitaba y la respuesta de los instrumentistas se hace evidente.
Y hacemos esta apreciación no porque el trabajo de Fernando Lozano haya sido reprobable -le vimos en conciertos de verdad memorables, con una voluntad elogiable y ánimo digno de dar envidia-, pero ese ciclo llegó a su natural conclusión y este año ha sido de retomar camino en asuntos artísticos.
Lanfranco ha mostrado su afinidad con un repertorio que llama la atención por su atractivo específico, y ello se refleja en la estructura de la programación con que ha concluido la primera etapa de su trabajo durante el presente año. Así, del repertorio presentado hacia inicios del año destaca el del viernes 27 de enero, que incluyó el poema sinfónico Sensemayá de Revueltas, Convergencias del brasileño Marlos Nobre y la Sinfonía fantástica opus 14 de Berlioz; listado de complejidad extrema aunque acertadamente resuelto.

OSX y Coro de la UV ejecutando el Réquiem de Mozart
Vino después Enrique Patrón de Rueda como huésped, con un programa que incluyó el Preludio y la Muerte de amor de Tristán e Isolda, de Wagner, y la sinfonía “El Titán” de Mahler, para un tour de force que mostró las cualidades del mazatleco y sus afortunadas dotes fuera del repertorio operístico.
El viernes 17 de febrero, Patrón de Rueda repitió con una gala operística (su especialidad) al lado de la soprano Leticia de Altamirano y el tenor José Luis Duval. El programa fue la obertura-fantasía Romeo y Julieta de Chaikovski, tres fragmentos de Romeo y Julieta de Gounod, el dúo del primer acto de La bohème de Puccini, el Intermezzo de El amigo Fritz de Mascagni, para finalizar con el dúo de amor del primer acto de Madama Butterfly de Puccini y una fiesta con el brindis de La Traviata y diversos temas operísticos.

Juan Carlos Lomónaco con la soprano Irasema Terrazas
De la serie siguiente destaca el programa del 2 de marzo, con el retorno del virtuoso del contrabajo Andrzej Kalarus interpretando el Primer Bolero de Bottesini y una obra breve de Herman Sandpy, que cerró con algo que le queda bien a Lanfranco: la suite de Der Rosenkavalier de Strauss. Marcos Arakaki (brasileño) fue el responsable de un programa que incluyó El carnaval de los animales de Saint- Saëns y el cuento sinfónico Pedro y el lobo de Prokofiev.
El viernes 16 marcó el regreso del eficiente capitalino Juan Carlos Lomónaco, actual titular de la Sinfónica de Yucatán, para la recreación de la Cuarta sinfonía de Gustav Mahler, con la bella soprano Irasema Terrazas. Luego, los Conciertos Universitarios destinados al estudiantado de la Casa de Estudios y un repaso a la historia musical desde la lejana época del barroco temprano (Monteverdi) hasta el inglés Benjamin Britten, pasando por Bach, Mozart, Beethoven y Brahms, bajo la guía de Marcelletti.

Enrique Patrón de Rueda
El propio titular de la OSX encabezó la recreación de la Sinfonía número 37 de Mozart, casi totalmente escrita ella por Michael Haydn (hermano de Franz Joseph), y el conmovedor Réquiem del mismo Genio de Salzburgo, con participación del Coro de la Universidad Veracruzana y solistas extraídos de esta misma agrupación vocal. Los resultados fueron del orden de lo satisfactorio.
Lo que habrá de venir después y para el resto del año no ha trascendido aún, pero apenas cabría dudar en que será algo relacionado con la ópera, que al parecer es el terreno en que Lanfranco se mueve como pez en el agua. Hacer ópera no es barato, ni aquí ni en algún rincón del mundo, a menos que se eche mano del ingenio y la inventiva que con frecuencia se incentiva ante las limitaciones monetarias. De ello bien sabe el tenor y barítono Armando Mora, quien hizo una interesante síntesis de Cosí fan tutte con economía de recursos casi milagrosa. También la dinámica Guadalupe Colorado hace de las suyas (y obtiene logros muy dignos) con su taller operístico y sin mucho apoyo externo.
Marcelletti tiene casi a la mano todo ello y bien haría en tratar de capitalizar estos recursos. Tiene también, a tiro de piedra, al magnífico barítono de Coatzacoalcos Genaro Sulvarán, uno de los mejores cantantes para el difícil rol principal en Rigoletto de Verdi y quien se muere de ganas por presentar esta obra en Jalapa (radica en La Orduña, cerca de Coatepec).
De todo ello habremos de registrar logros e intenciones.





